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Entrevista a Alcides Ghiggia


Llegó tímido, diríamos casi desconfiado. Hubo que esperar un rato, por lo que tomamos un paseo por la ciudad vieja de la hermosa Montevideo, con sus calles empedradas y edificios señoriales, balcones y mercados. La gente y el mate, el bullicio de la ciudad a mediodía, el humo flotando desde las parrillas y los bares con historia de arrabal, fútbol y tango. La tarde es azul en invierno y el bullicio es solo un murmurar manso. Montevideo es una ciudad calma que se mece como los barcos de la bahía, llena de historias de inmigrantes, de glorias y derrotas. El tango y el fútbol, la garra charrúa, sus grandes aciertos.

El hombre del que hablamos y camina a nuestro lado, se llama Alcides Ghiggia y es nada menos que el hombre que hizo el gol frente a un estadio Maracaná enmudecido y llevó a Uruguay a ser campeón del Mundo, el 16 de julio del año 50.

A 57 años de ese triunfo, su gloria queda como un símbolo de ese país, pero también del mundo. Su gol es considerado como uno de los mejores goles de la historia de los mundiales. Maracaná es una victoria que no se olvida, Alcides es el hombre que nos la cuenta.

-Usted jugó en la Roma. ¿Cómo era irse a Italia en los 50; era un paso adelante futbolística y económicamente hablando?

-Me fui para Italia. Son países más avanzados, con un mayor profesionalismo. Jugué nueve años en Roma y uno en el Milán. Qué puedo decir… encontré un grupo muy bueno y me acoplé a ellos.
Me costó adaptarme un poco, de todas formas. Había dos uruguayos en esa época. Después del mundial del 54 empezaron a haber más. El fútbol antes yo lo jugaba porque me gustaba. Ni sabía cuanto iba a ganar ni nada. Yo arreglaba los contratos, todo. Ahora cambió, hay muchas cosas, hay sponsors, todo es muy distinto. El jugador que se va sin experiencia, como los están vendiendo a Europa, es bravo, es difícil. Tenés que acostumbrarte al entrenamiento. Te llevan al trote, de mañana y de tarde.


-Usted jugó muchos años al fútbol…

-Cuando volví a Uruguay tenía 37 años. Venía para no jugar más. Acá hicieron una selección de los del 50, con otros más jóvenes e hicimos unos partidos a beneficio. Se llamó “La cruzada del Dr. Caritat”. Después de eso vinieron de Danubio, un cuadro uruguayo con menos trayectoria y yo les dije que no iba a seguir jugando, fijáte, tengo 37 años, pero ellos me dijeron que me vieron muy bien y me fui con ellos. Yo jugaba para divertirme, era otra época. Jugué hasta los 42 años. Ahí dije no va más y me retiré. Pero sí jugué mucho al fútbol. Empecé en Sudamérica en el año 44 en inferiores. Antes había cuarta, tercera, reserva y primera. No como ahora que hay sexta, séptima, octava. Ahí íbamos escalando posiciones. En el año 46 Sudamérica descendió. Ahí hicimos un año en la “B”. En el 48 pasé a Peñarol, vino una huelga de jugadores, y no jugamos. En el 49 se arregló y ahí el técnico me puso en el primer equipo y ahí quedé.

-¿Cómo eran los jugadores de esa época?

-En los 50 no existían jugadores del exterior. Podían ser dos, tres selecciones, a cuál de ellas mejores. Eran buenos jugadores, jugadores jóvenes y de experiencia, ambos dentro del campo se manejan. Un director técnico no puede parar un partido para dar una instrucción. Ahora es muy distinto el fútbol. Yo hace 17 años que no voy. Solamente voy a ver la selección, no a los cuadros. Los veo en TV y si es malo la apago enseguida. No me llama la atención. El fútbol es un espectáculo; si das un buen espectáculo la gente va, si das un mal espectáculo la gente no va. Antes jugaban los cuadros que llaman los chicos e iban muchísimas personas. Ahora no.

-¿Pensaron en algún momento que se podía ganar ese partido en Maracaná?

-Nosotros a ellos los conocíamos. En esa época se jugaba la “Copa Río Branco” y jugamos tres veces, el primero lo ganamos 4 a 3, el segundo perdimos 2 a 0 y el último lo perdimos 2 a 1. Sacamos muchas conclusiones, sabíamos como jugaban. Lo difícil era jugar contra los europeos, no sabíamos nada de ellos, en esa época no había tele, no había video, nada.

-¿Cómo fue ese segundo gol que lo metió en la historia del fútbol mundial?

-Fue una jugada similar a la del empate, yo era muy rápido, me iba en velocidad y Barbosa creyó que iba a hacer la misma jugada y se abrió un poco para cortar el centro, dejó un hueco y agarré y tiré y cuando él se tiró, ya era tarde. Después fue el silencio más impresionante que he escuchado.

-¿Se vieron campeones cuando hacen el gol o creían que Brasil todavía les podía empatar?

-No hubo una reacción de la hinchada, no los apoyaron y ellos quedaron muertos, ahí quedaban 11 minutos y nos dimos cuenta que ellos no nos podían ganar, estaban muertos.

-¿Cómo fue ese momento con Jules Rimet que parece que escondía la copa a Obdulio Varela?

-En esa época el mundial era por puntos. Brasil nos llevaba un punto y Jules Rimet bajaba en el ascensor cuando hicimos el gol pero el no se enteró y cuando estaba entrando a la cancha ahí le dijeron que Uruguay había ganado y el hombre no tenía preparado discurso, nada. Entonces Obdulio le dice “si me quiere dar la Copa me la da, total con Copa o sin Copa somos campeones del mundo igual”.

-¿Es cierto ese cuento-mito que después del partido los dirigentes no los dejaron salir del hotel y ellos se fueron de cabaret y Obdulio se escapó y salió de copas por los bares?

-No, no es verdad, incluso algunos dirigentes se fueron antes del partido, fueron tres o cuatro y agarraron antes de irse a Obdulio, a Máspoli, a Gambetta, a los más expedientes y les dijeron que habíamos cumplido y que trataran de que no nos golearan y que se comportaran bien dentro del campo de juego y ellos se fueron. Se quedaron tres, el Presidente de la delegación, un Delegado y el Tesorero. Pero no hubo nada de eso, Obdulio salió por su cuenta a unos bares que había cerca del hotel y se fue a tomar con los brasileros, él era muy bohemio, se fue solo por ahí.

-¿Se sintieron como héroes cuando llegaron?

-La verdad que yo nunca vi tanta gente en Montevideo, nos fueron a esperar al aeropuerto y después todo por la rambla, Boulevard Artigas, la fuente luminosa del Parque de los Aliados y de allí para el estadio, lleno de gente.

-¿Qué supo de la vida de Barbosa?

-Pobre hombre, le hacían la vida imposible. No podía ni salir de la casa. Yo cuando hablé con él le dije, no les hagas caso, en el fútbol el cuadro se compone de 11, si ganás son los 11, si perdés pierden los 11.

-¿Se volvieron a ver con los brasileros del 50?

-Nos encontramos con el cuadro. Los invitamos a jugar un partido acá en el estadio para juntar fondos para las cruzadas del Dr. Caritat y ellos accedieron, que no era fácil, eso fue por el 63, cuando me vine de Italia y con ellos hicimos una amistad, que siguió y ahora lo contás y la gente no lo puede creer. Esa vez atajó Barbosa.

-¿Volvió al Maracaná?

-Sí volví. Fui a ver eliminatorias de Uruguay. Mirá, una vez fui, y cuando bajo del avión y presento mi carnet de identidad, una muchacha miraba, daba vueltas de aquí para allá; yo le pregunto si pasa algo con el documento, y me dijo: “¿Usted es Ghiggia, el del 50?” Sí, le contesto, pero eso pasó hace mucho tiempo, y me dice: “pero a mi todavía me duele acá (señalándose el pecho)”. Te das cuenta que ella no vivió eso, pero se va pasando de generación en generación. La última vez que fui los diarios publicaron “Llegó el fantasma del Maracana”. Les quedó, sí, les quedó.

(entrevista publicada en la revista digital “Sala de Espera”, 10/08/07, realizada por Laura Federici y Gonzálo Delgado, Montevideo, Uruguay)

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El arreglo del Mundial de Italia 1934.
El equipo anfitrión participó en la fase de clasificación para el Mundial, ante Grecia. En el partido de ida, celebrado en Milán, los italianos ganaron 4-0. Los griegos renunciaron a jugar la vuelta aduciendo que se sentían "desmoralizados". Sesenta años después se supo que el no jugar aquel partido fue una opción que Italia ofreció a cambio de hacerse cargo de la construcción de una sede para la Federación griega.
En ese Mundial, el argentino Luis Monti (foto) se convirtió en el primer y hasta hoy único jugador que ha disputado dos finales de un Mundial con dos selecciones diferentes, ya que en 1930 participó con Argentina.
Su compañero Attilio De María hizo lo mismo, aunque no disputó ningún minuto en la de 1930.

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Los entrenadores somos como los jugadores de casino: arriesgamos cuando perdemos.

(JUAN MANUEL LILLO, entrenador español)

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El fútbol es más aún que el rey de los deportes, es el rey de los juegos.

(JEAN GIRAUDOUX, [1882-1944], novelista, ensayista, escritor y diplomático francés)

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La vida es una tómbola -si yo fuera Maradona- (Manu Chao - Francia)

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¿Qué harán los inexorables instrumentos de información cuando Maradona esté lejos? ¿Hablarán de Taglialatela? (...) Dicen: ¿y los enojos de Maradona? Ésos son algo inútil.

(ROBERTO ROVERSI, L'Unitá, 10 de Febrero de 1991)

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Diego no tiene experiencia, salvo intervenciones esporádicas y cortas. Tengo un respeto máximo hacia él, pero no hizo una tarea de investigación, lo cual es imprescindible para entrenadores que aspiran al máximo nivel. Me parece arriesgado. Es difícil aterrizar como técnico en la Selección.

(JORGE VALDANO, ex delantero del seleccionado argentino Campeón del Mundo en 1986, junto a Maradona, en declaraciones al programa ‘Despertate’, que se emite por TyC Sports, 28/10/08, acerca de la llegada de Maradona como DT de la Selección Argentina)

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Cuando des el definitivo adiós al fútbol escribiré para ti mi canción más hermosa.

(MIMMO DI FRANCIA, autor de "Champagne", sobre Diego Maradona)

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Uruguay 1930: Recuerdos con historia celeste


Con el lanzamiento del Museo de la Copa del Mundo de 1930, la conquista uruguaya recobra vigencia. Mientras en el mundo se pagan miles de dólares por los objetos ligados con el fútbol, una familia de coleccionistas salió a preservar la gloria del pasado.

Corría Junio de 1973 y el viento soplaba por la 18 de Julio, la céntrica avenida de Montevideo. Como todas las mañanas, Rony Almeida, un ecuatoriano afincado en Uruguay, recorría las tiendas de antigüedades y visitaba a los diferentes marchands de numismática del barrio antiguo buscando piezas para coleccionar o simplemente para seguir con su oficio de compra y venta. Pasado el mediodía, decidió demorar el almuerzo y prefirió darse una última vuelta por un par de cambalaches y se detuvo en el negocio de un anticuario de la calle San José. Casi como una rutina, consultó a don Isidoro, el dueño del local, si había recibido alguna pieza que podría interesarle. “Fíjese en esa bolsa”, le respondió señalando un pequeño envoltorio de papel. Contenía anillos, medallas y cadenitas que a las dos de la tarde llevaría a la fundición, como lo hacía todos los días con el oro comprado.

Al revolver entre los pequeños objetos sacó una medallita y al leerla se le paró el corazón. De un lado decía “Coupe du Monde” y al darla vuelta leyó “Montevideo Juillet 1930” y entre laureles “José Nasazzi - Capitán”.

Un pedazo de la historia del fútbol estaba en sus manos, pero trató de serenarse. Simuló cierto desinterés y preguntó cuánto costaba. Sin saber ni interesarse por el pasado de la medalla, el dueño la tomó y la posó sobre la balanza. Se la cobró apenas un poco más de lo que costaban esos 25 gramos de oro.

De regreso a su casa, Almeida transpiró como nunca, pese al frío de la tarde. Apretando con fuerza esa medalla tomó el ómnibus hasta su departamento en Pocitos y trató de calcular cuánto valdrían esos gramos de oro.

Empezó a investigar y dio con un dato que realzaba el valor de la medalla, si comprobaba que era original, claro. La FIFA sólo le había dado una medalla de oro a José Nazassi (foto), el capitán, mientras que el resto de los campeones mundiales recibió una de plata y esmalte. ¿Podía ser esa que él tenía la auténtica?

Al tiempo decidió ofrecerla a la Asociación Uruguaya de Fútbol a diez mil dólares, pero le dijeron que no era el único que intentaba vender objetos relacionados con la primera Copa del Mundo, y que había muchos falsificadores. Uno de los empleados de la AUF saltó: “vayamos a ver a Andrés Mazali, que fue muy amigo de Nasazzi, él va a saber decir si es verdadera o no”. Mazali fue el arquero que junto a Nasazzi salió campeón olímpico en 1924 y 1928, y mantuvo su amistad hasta su muerte, en Junio de 1968.

Golpearon a la puerta de la casa de Mazali y salió a atenderles un viejito con las piernas combadas por el reuma. Era el legendario arquero, y le mostraron la medalla. No llegó a responder, sólo se quebró en llanto acariciando la imagen dorada. “Es la de Pepe”, sollozaba, mientras identificaba el golpecito en la parte izquierda. “Es la que le dio Jules Rimet. La llevó un tiempo como llavero, pero después la guardó en una lata sobre el ropero -les relató Magali-. Al tiempo de su muerte falleció la esposa y entonces la sobrina que ellos habían criado como a una hija las tuvo que vender para pagar la tasa judicial y poder cobrar la herencia”.

Esa medalla que estuvo a horas de convertirse en parte de un lingote, se convirtió en el comienzo del Museo de la Copa del Mundo 1930. “¿Cuánto quiere?”, le preguntaron a Almeida los hombres de la AUF. “Nada, ya no quiero venderla”.

Al rescate de la memoria

“En cierto modo me quedé con la partida de nacimiento del fútbol uruguayo”, reflexionaba Almeida el pasado 20 de Diciembre, día de la inauguración del Museo.

Fueron años de búsqueda y estudio. De recolección minuciosa. Y cada dato nuevo que iba conociendo le ensanchaba el horizonte de búsqueda. La numismática (colección de monedas) empezó a compartir horas con otros recuerdos de los años dorados del fútbol uruguayo. Pronto se encontró con un creciente número de insignias, entradas de partidos, tarjetas postales, fotos, autógrafos, revistas, todos objetos imposibles de ser tasados como el oro, pero de un valor incalculable. Porque todos, aunque no coticen como los metales preciosos, llevan consigo el precio impagable de la historia, de lo irrepetible.

“Cuando me querían comprar la medalla de Nasazzi y me descalificaban por el alto precio que pedía, yo les preguntaba: ¿saben cuánto tiempo va a pasar hasta que Uruguay vuelva a ser campeón mundial? Ojalá me equivoque, pero quizá no vuelva a serlo nunca más”, explica Almeida, director del museo surgido de su propia colección.

En la muestra realizada en Montevideo con motivo de la inauguración, el museo abrió sus puertas de manera provisoria, ya que tras ser exhibido en Japón y Corea del Sur durante el Mundial, se instalará definitivamente en Miami. “Allí podrán ver estos objetos los hinchas de toda América Latina, ya que el valor histórico trasciende el sentimiento de lo uruguayos”, relata Almeida.

¿Qué puede encontrarse en el Museo? Todo lo relacionado con lo que los ingleses llaman “memorabilia”, una palabra que aún no tiene traducción al castellano pero que significa “objetos notables y dignos de recuerdo”.

Así aparece un afiche original del primer Mundial, un álbum de figuritas con las 13 selecciones participantes, entradas para las cuatro tribunas del estadio Centenario: Olímpica, América, Ámsterdam y Colombes. Hay postales uruguayas rescatadas del olvido, algunas con sus matasellos originales, y fotos inéditas de los equipos, los partidos y la construcción del Centenario. Muchas fueron conseguidas en el Uruguay, pero otras, las más valiosas, tuvieron que ser compradas en Londres. ¿Por qué? Hace una década la movida de la memorabilia estalló entre los ingleses y salieron a saquear al mundo de sus recuerdos futbolísticos a cambio de monedas. Coleccionistas británicos aparecieron por Montevideo comprando por monedas revistas, álbumes, insignias, todo… Y cuando los responsables del museo participaron de las subastas londinenses para repatriar los objetos debieron pagar sumas que se acumulaban en miles de dólares. “La medalla que recibió Bobby Moore en el Mundial de 1966 se remató en un millón de dólares; entonces, ¿cuánto vale la de Nasazzi, que además es única?” se pregunta Rony Almeida hijo, tan entusiasta del proyecto como su padre y sus hermanos.

Más allá del 30

El Museo de la Copa del Mundo de 1930 fue declarado de interés nacional por el gobierno uruguayo y contiene la colección más extensa de las que se conocen. Con 260 objetos catalogados supera largamente al de la propia AUF, que conserva una treintena.

La vedette de la muestra es la medalla de Nasazzi, la misma que Jules Rimet guardó en su valija y trasladó desde París junto a la Copa que años después llevaría su nombre. Pero la muestra se extiende a los cuatro campeonatos del mundo ganados por la Celeste. ¿Cuatro? Sí, porque los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de París ‘24 y Ámsterdam ‘28 fueron organizados directamente por la FIFA y al ganador se lo reconocía como campeón mundial, tal como lo testimonian escritos de la época.

Está la foto original del festejo tras la conquista de la medalla dorada en el estadio de Colombes, cuando los uruguayos dieron una vuelta al campo de juego saludando a los parisinos que se habían enloquecido con su juego. Es la imagen de la primera “vuelta olímpica” de la historia del fútbol.


(artículo publicado en la revista "El Gráfico", Diciembre de 2001)

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Aconteció en Beirut. En 1975, poco después de dejar el Santos y poco antes de estrenar en el New York Cosmos, viajé al Líbano para participar en un partido de confraternización. El país era un polvorín, con musulmanes de un lado y cristianos y judíos del otro. Llegué a principios de Abril y jugué con el Nejmeh contra un combinado local. Campeón de Líbano varias veces, el Nejmeh tiene una estrella en el escudo, como el Botafogo, y un uniforme rojinegro, como el Flamengo. Marqué dos goles y hasta actué de portero, sin encajar ni uno. Los dos goles esos no constan en la lista de mis 1.281 goles.
Quien me ayudó a refrescar la memoria de esta historia fue el reportero Régis Rösing (foto), de O'Globo. Me sorprendí, al ver de nuevo fotos del partido. Me emocioné al ver asistir cristianos, musulmanes y judíos divirtiéndose juntos en las gradas y abrazados a Pelé. Recordé de una jugada en que, después de driblar varios jugadores, llegué al área adversario y volví a driblar, y fui homenajeado con gritos de "¡Alá! ¡Alá!".
Días después de dejar el país, la guerra civil estalló en el Líbano. Para Régis, la presencia de Pelé postergó el inicio del conflicto y, consecuentemente, salvo vidas. Quiero creer que haya sido así y que la magia del fútbol haya inspirado muchos niños libaneses a cambiar el fusil por el balón. En un momento en que el mundo sólo habla de guerra, recuerdo una vez más que el deporte habla de paz.

(PELÉ, máxima gloria del fútbol brasileño)

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A veces me pregunto qué les pasará por la cabeza a los grandes cracks como Antonio Sastre cuando nos ven jugar a nosotros.

(JOSÉ RAMOS DELGADO, ex jugador argentino, compañero de Pelé en el Santos, declarando en 1964 con su natural humildad)

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¿Qué hay que hacer para pasar bien la pelota? Prepararse desde chico. Esto es como ser bailarín, nacés y desde chiquito empezás a prepararte.

(FERNANDO AREÁN, ex jugador y entrenador argentino)

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Ronaldinho (Manuel Parreño - Argentina)

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Cienciano Campeón

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El VII Sudamericano de fútbol realizado en Montevideo en 1924, tuvo como favorito al seleccionado local, Uruguay, quien acababa de consagrarse campeón olímpico. Su gran rival era la Argentina.
Lógicamente, la final la disputaron Uruguay y Argentina, llevando los primeros la ventaja de un punto, debido a que había ganado todos sus partidos anteriores, mientras que Argentina, en su debut, solo pudo empatar ante Paraguay.
En un libro editado en Uruguay, "Donde se cuentan proezas", escrito por Ricardo Lombardo, se relata una anécdota por demás emotiva.
Dice que esa final resultó muy disputada: "El equipo uruguayo atacó con persistencia; alcanzó mejor brillo y mejores oportunidades para convertir. Pero el marcador permaneció inalterable. El guardameta argentino, Américo Tesorieri (foto), fue el héroe. Lo sacaron en andas. Al confraternizar ambos equipos, tras la brava lucha, los uruguayos Zibechi y Romano lo abrazaron y lo besaron, gesto que el golero destacó emocionado. Con el 0 a 0, Uruguay colocó otra vez su nombre en la base de la Copa América".
"En esa memorable jornada -rememora Lombardo- el equipo celeste no contó con el concurso de Héctor Scarone, el mejor insider del mundo. No fue esta una consideración casera, sino repetida por críticos y jugadores extranjeros. Una genialidad de Scarone, podía resolver la suerte de un partido".
Uruguay, aquel campeón Sudamericano del '24 que consagró al argentino Tesorieri, levantó la Copa, pese a la ausencia de su as de espadas, el talentoso Héctor Scarone, apodado "Rasquetita", debido a su carácter por demás excitable.

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El rival siempre viste la actuación. No es lo mismo ganar que ganar contra los mejores.


(MARCELO BIELSA, director técnico de Chile, el 15/10/08 tras la victoria de Chile ante Argentina en Santiago)

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Aquel equipo rayó la perfección. Su lugar en la historia del deporte es semejante a la de un gran atleta que no conquista una medalla de oro en las Olimpíadas.

(BRIAN GLANVILLE, periodista británico, testigo de la final del Mundial de 1954, refiriéndose a la selección de Hungría que, con Puskas lesionado, perdió la final 3 a 2 con Alemania)

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Una noche con San Chanfle (Eduardo "La Negra" Bigotti - Argentina)


Era una noche de invierno de esas en las que preocupaba bañarse, la puerta del vestuario Rojo se abrió por completo y recortó una extraña silueta que intimidó a los pocos futbolistas presentes.

-¿Quién me ha convocado?- Preguntó el aparecido levitando a cincuenta centímetros del suelo.

Entreverado con el vapor de la ducha, El "Mono" Ibarra intentó levantar la cabeza para contestar, pero se arrepintió. Parado a su lado y de espaldas a la puerta, Daniel Renzi se hizo el desentendido y acomodó las canilleras en el bolso como si no hubiese escuchado nada; unos metros más al fondo, Juan Carlos Canelo con los ojos desorbitados, ensayó unas palabras a modo de contestación que terminaron siendo simplemente un sensible murmullo.

El interrogante planteado por la enorme silueta, quedó entreverado entre el miedo escénico de Canelo y el aparente desinterés de la dupla Ibarra-Renzi.

-¡Así que nadie piensa contestarme... miren que yo no aparezco porque se me antoja! Alguien me invocó anoche, cuando estaba por dormirse y por eso aparecí- Comentó ofuscado el recién llegado, mientras relojeaba los bultos de los muchachos en el sector de duchas.

El Mono fue el primero que levantó la vista para mirar de cerca al extraño, como vio que no pintaba tan dura la cosa, entabló el primer contacto:

-Discúlpeme maestro ¿Usted quién vendría a ser?

-¿Qué quien soy yo? Cómo que no saben manga de inconscientes, yo soy “San Chanfle”.

-¿El Santo de los jugadores de Fútbol?- Preguntó Renzi en tono amigable.

¡Claro que si Renzi, ese soy yo…! El que otorga un poco de magia para tu fútbol, a cambio de una promesa.

-¿Y… qué tipo de promesa maestro?- intervino Canelito acercándose al santo, mientras el “miedómetro” bajaba su voltaje.

-¡Eso solamente lo podrá responder el solicitante! – dijo San Chanfle y bajó de arriba del armario una foto del basquetbolista Daniel Ricci, que guardó en una especie de bolsillo de su brillante capa.

Conocedor de su oficio, el santo no habló más y dominó el silencio esperando que el solicitante cayera por cansancio. Fueron cinco minutos interminables que finalizaron con un memorable sinceramiento de Canelo.

¡Está bien... fui yo San Chanfle!

El santo, acomodó la histórica vincha de Hugo Orlando Gatti que llevaba atada, limpió sus anteojos empapados de vapor, se ubicó a solo diez centímetros de la humanidad de Canelo y con sonrisa burlona se despachó:

-Yo ya lo sabía pibe…

Identificado el autor, San Chanfle no tuvo más opciones que seguir con el procedimiento establecido. Sacó de su bolsillo el formulario de “Compromiso de Magia”, se lo entregó a Juan Carlos para que lo completara con sus datos y antes de entregarle la Parker regalada por “Martillo” Panichelli en el año setenta y ocho, le aclaró:
-Oiga, anote bien en las observaciones, que tipo de promesa me va a cumplir. No va a ser cosa que me desayune dentro de un par de años, con alguna carta de algún abogado de acá abajo.

El delantero de Firmat Foot Ball Club tomó con la mano transpirada la lapicera, levantó la mirada buscando la aprobación de Renzi y cuando estaba por firmar, dejó caer mansamente el contrato al suelo para que se empapara con la humedad del piso.

Con la voz quebrada, decidió invalidar la operación mirando fijo a los ojos de San Chanfle:
-No maestro yo no puedo firmar esto... porque no necesito hacer ninguna promesa con nadie para jugar de titular en primera el clásico contra los cueveros. Además, por algo Dios me hizo así, con esta zurda que siempre la manda a guardar en reserva.

San Chanfle, rendido ante semejante sinceramiento, acomodó su capa y sin decir una palabra, partió con rumbo desconocido dejando una estela de humo rojo, que no permitió ver el rumbo de su salida.

En silencio y con los ojos clavados en el piso, Daniel Renzi, el "Mono" Ibarra y Canelo, cerraron sus bolsos y se dispararon a sus casas como si nunca les hubiera pasado nada.

Según Nino Rossi -amigo y representante de los jugadores-, esa misma noche San Chanfle lo cruzó al "Mono" Ibarra antes de que llegara a su barrio y le hizo firmar de apuro “un compromiso de Magia”, que le otorgó al centrodelantero una contundencia para los cabezazos, que cosechó fama por el resto de sus días futboleros.

De la promesa realizada a San Chanfle, se sabe muy poco, porque Rossi ha firmando una carta compromiso con los padres de Ibarra, comprometiéndose a revelar el secreto el día que se concrete una transferencia al Dinamo de Kiev.

(Un gracias inmenso para “La Negra” Bigotti al cederme este cuento para poder ser publicado en “Los cuentos de la pelota”)

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Amadeo Carrizo, uno de los mejores arqueros del fútbol mundial de todos los tiempos comentaba, hace tiempo, en una conversación con Paulo Valentim, cuál era la receta más certera para enfrentar un penal:
"El portero debe quedarse inmóvil. Un día desorienté a Pelé. Fue en Los Ángeles, en un partido River-Santos. Él me miraba fijamente, y yo aquí parado como una estatua. Pelé pateó afuera. Pero en el segundo tiempo, -sigue contando Carrizo-, el árbitro marca otro penal contra nosotros. Entonces, Pelé demostró su malicia. En ningún momento de la jugada me enfrentó con la mirada. Preparó el balón, lo colocó, tomó posición y cabizbajo, sin mirarme, disparó a gol. Yo, ni vi por donde entró. Me levanté y me fui a apretarle la mano: ¡El Negro es un Señor!"

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Después, con el primer gol de Dieguito, absolutamente fantástico, el abogado salta y sonríe: "Ahora sí que he vuelto a ver a mi Omar..."

(GIANNI AGNELLI durante el partido Fiorentina-Argentina, "La Gazzetta dello Sport", 30 de Agosto de 1981)

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El culto hispánico religioso ha cedido paso a una nueva fe, en la que los sacerdotes emergen desde una cavidad subterránea y ofician con el pie.

(JOSÉ LUIS SAMPEDRO, economista y escritor español)

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Paul Breitner (Alemania)


Paul Breitner nace en Baviera el 5 de Septiembre de 1951. Comenzó su carrera deportiva con 17 años en el SV Kolbermoor. Posteriormente pasa al ESV Freilassing y de ahí es fichado por el Bayern de Munich en 1970 con el que forma parte de un mítico equipo con jugadores como Müller, Beckenbauer, Heynckes, etc.
Con su peinado "afro", su mal genio y sus enfados, Paul Breitner fue conocido como el rebelde del fútbol de Alemania Occidental.
Recordado como uno de los mejores jugadores alemanes de la historia, era un mediocampista y defensor polivalente, muy laborioso de gran versatilidad.
Su rapidez -era considerado un falso puntero- y la potencia de sus disparos lo convirtieron en un "defensor-goleador", Era de esos jugadores que parecían estar en todas partes, un todoterreno con una gran llegada a gol.
Tras ganarlo todo, tanto en su club como en la selección, decide marcharse al Real Madrid donde también consigue dos títulos de liga dejando su sello de su gran versatilidad.
Con la selección alemana ha vivido momentos históricos y sus goles han resultado decisivos para la conquista tanto de la Eurocopa de Naciones de 1972, en la que marcó un gol en semifinales, como en la Copa del Mundo del 74 en la que marcó un golazo en semifinales desde 25 metros a Chile (video, al final del post) y otro en la final contra la selección holandesa. Aquella misma noche, Breitner dimitió por primera vez de la selección nacional, porque los dirigentes estaban todos en el banquete y las mujeres de los campeones mundiales no pudieron entrar.
Pese a sus éxitos, y producto de su fuerte personalidad, entra en conflicto con su compañero, el "Kaiser" Franz Beckenbauer. Además, recibía muchas críticas del entorno deportivo por su espíritu provocador. Entonces decide probar suerte en el Real Madrid. Y su paso por el club merengue no pasó desapercibido: 2 Ligas españolas y una Copa del Generalísimo fueron acumulándose a su palmarés.
Guarda muy gratos recuerdos de su etapa como jugador del Real Madrid, “fue una etapa maravillosa, yo era muy joven cuando llegué a España en 1974”, rememora, “tuve la oportunidad de vivir el cambio hacia la democracia, algo que siempre es inolvidable en una sociedad”. Además, uno de sus hijos es nacido en España.
En Madrid, fiel a sus ideas progresistas, Breitner llamó la atención por su donativo de medio millón de pesetas a unos huelguistas de la fábrica Standard, en los últimos años del franquismo.
Con la misma desfachatez con que desafiaba a los federativos alemanes, reaccionarios hasta la médula, y se declaraba maoísta, Breitner se enfrentaba al agónico franquismo con su donativo a los metalúrgicos madrileños.
En 1977 volvió a Alemania, para jugar una temporada en el modesto Eintracht Brunswick, y en 1978 retorna al Bayern Munich en donde se encuentra con un joven delantero llamado Karl Heinz Rumennigge con el que tiene una gran conjunción formando la popular asociación sobre el césped denominada "Breitnigge" por el periodismo deportivo de su país.
En 1978 en un partido de clasificación contra Grecia, para el Mundial de Argentina ’78, se retira oficialmente de la selección pero regresa en el 82 en el Mundial de España quedando subcampeón.
En España, y aunque perdieron el primer partido (2-1) frente a Argelia, la RFA logró llegar a la final, donde fue desbordada por la Italia de Paolo Rossi (3-1). Breitner tuvo que contentarse con reducir el marcador con un disparo de afuera del área, convirtiéndose de paso en el único jugador, junto a Vavá y Pelé, en haber marcado en finales diferentes de la Copa del Mundo.
Durante el Mundial de 1982, Paul Breitner marcó fuertemente la pauta del comportamiento insolente de los jugadores de la República Federal alemana durante el Mundial, con sus salidas de tono y declaraciones a la Prensa y televisión del estilo de "me importa un carajo", o "eso son gilipolleces".
Tras su retiro, en 1983, se convierte en presidente del Bayern Munich y tras dejar la presidencia se dedica al mundo de la televisión y a representar marcas deportivas.
Ha sido 48 veces internacional con la selección alemana marcando 11 goles. En la Bundesliga ha jugado 285 partidos marcando 93 goles y siendo nombrado mejor jugador de Alemania en la temporada 80/81.
Breitner fue blanco de las críticas por el mal estilo, dentro y fuera del campo, de la selección. No parecía importarle mucho, porque él siempre fue un individualista, acostumbrado a nadar contra la corriente.

Trayectoria

* 1970-1974: Bayern Munich
* 1974-1977: Real Madrid (España)
* 1977-1978: Eintracht Braunschweig
* 1978-1983: Bayern Munich

Palmarés

Torneos Nacionales

* Ligas Alemanas: 1972; 1973; 1974; 1980 y 1981
* Ligas españolas: 1975 y 1976

Torneos internacionales

* Copa de Europa: 1974
* Copa Mundial de Fútbol: 1974
* Eurocopa: 1972


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En la Copa Mundial de 1978 lo había hecho muy bien formando pareja arriba con Roberto Bettega. Pero Bettega ya no estaba, sólo quedaba Rossi. Sinceramente, si hubiera tenido otra alternativa no lo habría convocado. Confiar en su capacidad para readaptarse al ritmo de un torneo tan exigente y en su voluntad de reivindicarse era una apuesta muy arriesgada. Pero yo necesitaba un goleador, un cazagoles en el área, dentro de un registro que se correspondiese con el juego que yo quería desarrollar. Sabía que si no lo llevaba, no tendría ese estilo de jugador de área indispensable en cualquier equipo.
La eclosión tardía de Rossi durante la competición se debió en parte a nuestra preparación física, donde dimos prioridad al fondo en detrimento de la velocidad. Al principio le costó trabajo, pero no dejó de ir a más. En la frontal del área estuvo extraordinario, muy vivo, siempre al acecho de la más mínima falta, metiendo presión constantemente a los defensas. Y eso desembocó en la gloria para él y la selección.

(ENZO BEARZOT, seleccionador italiano en el Mundial de 1982, opinando sobre el héroe de ese torneo, Paolo Rossi)

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Siempre se puede sacar algo más del fútbol, porque éste es un juego bendito lleno de alternativas.

(MIGUEL ÁNGEL RUSSO, ex jugador y actual DT de San Lorenzo de Almagro)

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Ellos se asustaron y se quedaron. Nosotros apretamos. Hicimos el 2-1 con Julio Pérez y me fui derecho al arco con poco ángulo. Cuando un back me salía a cruzar Barboza se abría para cortar el centro, tiré al arco y entró. Barboza hizo la lógica y yo la ilógica...

(ALCIDES EDGARDO GHIGGIA, ex jugador uruguayo, autor de un gol en la mítica final de Brasil 1950)

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Himno del Real Zaragoza (Juan Ignacio Notario Romeo - España)


A mediados de los 80, el himno que tenía el Zaragoza no era conocido ni representativo de la afición blanquilla, así que la directiva del presidente Ángel Aznar conscientes de ello, decidió que se tenía que hacer uno nuevo.
Se consultó por supuesto a las Peñas y se hizo un pequeño concurso para elegir al que se consideraba mas apropiado para que "calase" entre la afición. Las demostraciones se hicieron en el ya desaparecido bar Fujiyama, que era propiedad del vocal de la junta Antonio Mariñosa.
El autor de la letra y música es Juan Ignacio Notario Romeo y fue grabado en los estudios Kirios de Madrid. El original fue interpretado vocalmente por Silvia Oliver, Pascual Estella, Ana Escobar y Toni Cruz.
Sin embargo, esta letra que cantó con el corazón al unísono toda la Romareda el día del 75º aniversario, tardó un poco en arraigar entre la afición. Su difusión máxima se dió cuando fue distribuido por el semanario "El Punto Deportivo" con motivo de la final de Copa de 1994. Se puede escuchar en Youtube.
La Letra de himno dice así:


El Zaragoza va a jugar,
el Zaragoza va a vencer,
el Zaragoza va a luchar
por su afición.

Y los mañicos auparán a
los blanquillos del leòn:
azul y blanco es el color
del campeón.

Aúpa, Zaragoza, arriba
y a vencer,
palmadas al viento
que gritan ganaréis.

La raza en el juego,
nobleza y valor,
bandera y orgullo
de nuestro Aragón.

La Romareda vibrará
y el cachirulo se alzará
como la afición con once
grandes del balón
y una leyenda
con trofeos al mejor.

La Romareda vibrará
y el cachirulo se alzará
como la afición con once
grandes del balón
y una leyenda
con trofeos al mejor.

Aúpa, Zaragoza, arriba
y a vencer,
palmadas al viento
que gritan ganaréis.

La raza en el juego,
nobleza y valor,
bandera y orgullo
de nuestro Aragón.

A ganar, a ganar,
el Zaragoza ganará.

A ganar, a ganar,
el Zaragoza ganará.

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Un extraño suceso se produjo pocos minutos antes de iniciarse el partido entre Hungría y Portugal, el 13 de Julio de 1966, por el Grupo 3 del Mundial de Inglaterra.
Los espectadores que asistieron al estadio "Old Trafford" de Manchester, notaron que cuando el equipo húngaro realizaba el precalentamiento, su arquero Szentmihalyi resbalaba de manera imprevista, golpeándose la cabeza contra uno de los postes, quedando semiinconsciente.
Lo atendieron durante varios minutos (el árbitro inglés Callagham comenzó las acciones con retraso), hasta que Szentmihalyi pudo recuperarse. Pero no del todo. Se sentía mareado, aunque igualmente pidió que lo dejaran en su puesto.
Apenas comenzado el partido, antes de los 2' Portugal se colocaba en ventaja. Una mala salida del arquero húngaro ante un centro, permitió el limpio cabezazo de Augusto.
Luego, Eusebio chocó con Szentmihalyi, quedando éste aún más obnubilado. Pero siguió atajando, sin una total recuperación. Nadie, en el banco de suplentes, lo advirtió.
En la segunda parte, Bene empató a los 15', pero casi inmediatamente, un tremendo yerro de Szentmihalyi, provocó la desazón húngara. Eusebio quiso tirar centro, el arquero hizo "vista" y... 2-1.
Poco antes del final, Torres convirtió el tercer gol portugués, ante una nueva falla del arquero.
Así, Portugal ganaba un partido que en la previa suponía difícil, pero que se le dio a favor debido a las circunstancias mencionadas y ante la poca previsión del cuerpo técnico de Hungría, dejando a un arquero en inferioridad de condiciones al que le hicieron goles tan tontos como decisivos.

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El fútbol es libertad.

(BOB MARLEY, ícono inmortal de la música jamaiquina)

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Es el héroe de nuestro país. No es casualidad: se lo ha ganado a pulso.

(GÜNTER NETZER, ex internacional alemán, opinando sobre el "Kaiser" Franz Beckenbauer)

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El fútbol (Oscar García Reino - Uruguay)

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Que el fútbol no pare (Patricia Manterola - México)

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En las temporadas de 1960 y 1961, se produjo en el fútbol argentino una invasión de jugadores extranjeros. Algo que, por aquellos tiempos, no resultaba común. Eran las épocas del denominado fútbol espectáculo, mal mirado por muchos, porque Argentina representaba uno de las mejores plazas de exportación.
"¿Cómo vamos a comprar a jugadores colombianos o paraguayos?", decían nuestros dirigentes de manera peyorativa. Pero ese "fútbol espectáculo", promocionado especialmente por los presidentes de Boca, Alberto J. Armando, y de River, Antonio Vespucio Liberti, produjo una verdadera incursión a nuestro fútbol de figuras de renombre, especialmente de Brasil y Uruguay.
De Brasil vinieron Edson, Valentim, Maurinho, Dino Sani, Almir, Orlando (a Boca), Moacir, Roberto, Delem, Salvador, Paulinho, Decio (a River), Lanzoni, Severiano (a Independiente), Aitor Diogo, Evaldo (a Argentinos), Adamastor (Estudiantes), Belizario (San Lorenzo), Machado (Huracán) y Gambassi (Lanús).
De Uruguay se importó a Silveira, Douksas, Rolan, Bernardico, Leiva (Independiente), Domingo Pérez (River), Borges, Mesías (Racing), Sasia, Davoine (Boca), Roque (Atlanta), Monzón (Newell's), Dalmao (Vélez), Roque Fernández, Amaral Silveyra (Estudiantes) y Jesús Castro (Central).
De Perú: Joya y Gómez Sánchez (River), Benítez, Loayza (Boca), Cabral (Independiente), Jara (Atlanta), Gómez y Lozano (Lanús) y de España, uno solo: Pepillo (River).

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El futbolista chileno es flojo, bueno para tomar y no se cuida en el aspecto alimentario.

(MARCO ANTONIO "El Fantasma" FIGUEROA, ex futbolista chileno, actual entrenador de Cobreloa, pegándole a los futbolistas chilenos en diario "El Mercurio", días atrás)

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¿Qué le parece, Jaime, si después nos vamos con esas dos lolas a la playa? (pícara pregunta de Pedro Carcuro -foto-)

Pedro, esas son mis hijas… (tajante respuesta de Jaime Fillol)

¡¡Caramba, Jaime, que linda familia tiene!! (Pedro Carcuro)

(sabroso diálogo entre el periodista de Televisión Nacional de Chile y el ex tenista chileno durante un partido de Copa Davis emitido por esa señal. Luego de la cortante respuesta del tenista una obligada tanda comercial cerró el risueño episodio)

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Siempre (Juan Carlos Touriño - Argentina)


Es utópico olvidarte.
Aunque tu cuerpo escondido
por el injusto destino, nos limite en el camino
los ojos y los oídos.

A pesar de todo...
siempre estarás.
Nuestra ciega amistad,
sin fronteras ni distancias,
consolidó un dialecto
que palpita en nuestras almas.

Sin oírte, te escuchamos.
Y te miramos sin verte.

La gloria de tu recuerdo,
debilitó a la muerte.

(poema dedicado por el ex futbolista del Real
Madrid a Carlos Della Savia -1946/2001-)

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El legendario puntero izquierdo español, Francisco Gento, ganó 6 veces la Copa de Europa vistiendo la camiseta del Real Madrid, 5 de las mismas de forma consecutiva.
La primera de ellas fue en 1956, cuando el equipo "merengue" venció en la final al Stade Reims, de Francia.
La segunda Copa de Europa fue la de 1957, derrotando en el partido decisivo a la Florentina, de Italia. La tercera la ganó en 1958, ganando la final al Milán, de Italia. La cuarta Copa de Europa la obtuvo en 1959, al derrotar nuevamente al Stade Reims de Francia y la quinta consecutiva fue la de 1960, al triunfar frente al Eintracht de Frankfurt, Alemania.
Hasta acá, eran tiempos en el que Real Madrid tenía un conductor absoluto: Alfredo Di Stéfano, acompañado por figuras de la talla de Puskas, Rial, Kopa, Santamaría y el velocísimo Paco Gento.
La sexta y última Copa de Europa ganada por Gento en la temporada 1965-1966, en su última etapa de jugador. Fue cuando el Real Madrid derrotó en la final, en el estadio "Heysel" (de Bruselas) al Partizán de Belgrado por dos a uno.
"A esta última Copa le di mucho más valor que las anteriores, porque en el equipo éramos casi todos españoles", recordaba años atrás el escurridizo Gento.

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Yo me creía Gardel. Después me di cuenta de que la fama es puro grupo.

(ÁNGEL CLEMENTE ROJAS, excepcional jugador de Boca en la década del 60)

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Nunca más podremos llamarles hooligans. Esto es terrorismo.

(JOOP VAN DER REIJDEN, ex Ministro de Cultura de Holanda, tras una visita del Tottenham a Rotterdam)

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Marte vs. La Tierra (Francisco Hernández - México)


Un día, como cualquier otro, se resolvió la duda que había atormentado a generaciones de humanos durante mucho tiempo; la respuesta era simple: No estámos solos en el universo.

El ovni apareció de forma simple y elegante, no arrojó fuego sobre ninguna ciudad ni tampoco presentaba un tamaño descomunal. Era más bien pequeña y tal como la habían visto miles de humanos por todo el mundo: tenía la forma de un platillo volador común y corriente.

Los tripulantes de dicha nave se comunicaron inmediatamente con el Presidente de los Estados Unidos. En su viaje habían visto tantas películas producidas en Hollywood que daban por hecho que dicho presidente era el responsable de toda la raza humana. Así que se dirigieron directamente a él para hacer de su conocimiento las intenciones que los llevaban a la Tierra.

Estos alienigenas pensaban que todo ser extraterrestre que llegara al tercer planeta del Sistema Sol debía de ser llamado marciano y que obviamente procedía del planeta Marte. Y es que a diferencia de todas las otras naves que habían sido detectadas anteriormente, ésta no estaba tripulada por científicos; sino por fanáticos de los deportes en plan Holligan.

Decidieron pues ir a la Tierra, ya que uno de ellos había visto o leído en alguno de los canales de documentales de su propio planeta sobre la diversidad deportiva que los humanos practicaban. Sólo que por ignorancia, confundían nuestras películas de ciencia ficción, los documentales y los canales deportivos terrestres amalgamando todo ese conocimiento en una mezcla de realidad y fantasía que nosotros mismos habíamos ayudado a construir.

Sus demandas eran simples… Querían jugar un partido de fútbol soccer contra los mejores representantes de la Tierra. El partido debía ser en el Estado Azteca en la Cd. de México, y en caso de que la humanidad perdiera... la Tierra sería completamente destruida (Y por supuesto que podían hacerlo).

Todo esto tenía una explicación. Resulta que estos autodenominados marcianos habían visto transmisiones del Mundial de Fútbol celebrado en 1986 y daban por hecho que Argentina era el equipo a vencer y que los juegos más importantes del musno se hacían en México; hasta pidieron que se mostrara la “ola” durante la contienda.

El presidente de los Estados Unidos, trató de explicar los cambios que habían surgido con el paso del tiempo y sobre como eran las cosas en la actualidad; pero ellos se negaron a entender y lo único que logró conciliar fue que los “marcianos” no exigieran que Diego Armando Maradona jugara en dicho partido. Sin embargo, no pudo convencerlos de que la Chiquitibum ya no tenía el busto tan firme por lo que tuvieron que operarle para devolverle su gloria pasada y la querían ver entre los asistentes dando pequeños saltos a cada momento.

De lo que no hubo ningún inconveniente fue de que durante el partido se vendiera cerveza “Carta Blanca”, ya que la compañía cervecera estaba encantada con la publicidad que recibiría que dispuso toda la parafernalia neesaria sin objetar absolutamente nada.

El día del partido llegó y todas las televisoras del mundo apuntaban sus cámaras al evento que definiría el destino de la humanidad. Entro al estadio la selección de Argentina y los tripulantes de la nave. Los primeros de color azul y blanco, los segundos en uniforme de color rojo con la piel verde (como todos esperarían que aparecieran).

El estadio a petición de los “marcianos” estaba lleno de mexicanos y de un representante de cada uno de los países en dónde la FIFA tenía afiliados.

Se inicio el partido con el silbatazo del árbitro y en las gradas se escuchaba el grito ensordecedor de los mexicanos:

A la bio, a la bao, a la bim bom ba, ¡MARTE! ¡MARTE! ra ra ra.

(Muchísimas gracias a Francisco Hernández por la autorización para publicar este cuento y poder compartirlo con ustedes)

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Entre las leyendas del fútbol, siempre se resalta la inolvidable figura del argentino Cesáreo Onzari, quien marcara el primer gol olímpico de la historia, cuando Argentina enfrentó al seleccionado uruguayo, flamante Campeón Olímpico de 1924. Fue en el estadio de Sportivo Barracas.
Hasta ese momento, la reglamentación no daba como válidas las anotaciones directamente de tiros de esquina, pero en la semana previa a este partido se difundió la nueva disposición.
De tal modo, Onzari hizo un gol legitimado por el árbitro, ante los olímpicos de Uruguay, marcando un hito que se lo recuerda en todas las estadísticas.
Lo cierto es que a medida que el profesionalismo dio cuenta de menos distracciones en los esquemas defensivos de los equipos, no son comunes los goles olímpicos. Pero un futbolista argentino, poco mencionado en las historias futboleras, Nicolás Infante, de Ferro Carril Oeste, instaló un récord singular.
Infante convirtió 4 goles olímpicos vistiendo la camiseta verde, entre las décadas del 30 y del 40. Pero para dar mayor valor a sus goles olímpicos, digamos que Infante le convirtió desde las esquinas a arqueros de enorme prestigio, como Bossio, Estrada, Bello y otro menos conocido, Macarrone, guardavallas que actuaba para Atlanta.

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La vergüenza es un sentimiento que está un poco perdido en las sociedades y que sirve para que, montado en ese sentimiento, uno pueda sacar fuerza de flaquezas. En el fútbol como en la vida.

(ALBERTO FANESI, ex jugador y director técnico argentino)

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Con el paso de los años, cuando escuchaba a Muhammad Alí decir que era ‘el más grande’, no podía parar de sonreír. El más grande fue Duncan Edwards.

(JIMMY MURPHY, ayudante de Matt Busby en el Manchester United en la década del '50)

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LOS TANOS - Audax Italiano La Florida (Chile)


Los Inicios

Corría el año 1910. El primer Centenario de la Declaración de la Independencia de Chile había sido celebrado con entusiasmo por la ciudadanía chilena. De ese entusiasmo desbordante participaban también en forma importante los nacidos en Italia, que habían venido de esas lejanas tierras y sus hijos nacidos en esa larga y angosta faja de tierra llamada Chile.

Las brisas primaverales daban un encanto especial a las noches de Santiago en ese mes de Noviembre de 1910. La Alameda Bernardo O’Higgins, con sus altos y esbeltos álamos, era el punto obligado de reunión de la juventud alegre y soñadora de esa época.

Como nace la idea

Una noche bajo un farol, junto a la hoy desaparecida Pérgola de las Flores, frente a la Iglesia de San Francisco y la Pastelería “Ramis Clar”, tres jóvenes italianos tuvieron la idea de formar un club, una Institución poderosa que cobijara bajo su alero a todos los miembros de la Colonia Italiana para demostrar el vigor de su raza, compitiendo leal y fraternalmente en las lides deportivas con la juventud chilena y dejar marcado a fuego con el apodo de “Tanos”, como se conoce en Sudamérica a los inmigrantes e hijos de italianos, a la naciente institución.

Estos tres jóvenes eran Ruggero Cozzi, Alberto Caffi y Amato Ruggieri. Cozzi fue el de la idea, Caffi y Ruggeri la compartieron de inmediato.

Junto con prometer no descansar hasta ver coronados por el éxito sus desvelos, Cozzi, Caffi y Ruggeri aportaron los primeros dineros para la tarea. Cada uno aportó diez centavos. El día 30 de Noviembre de 1910 se sembró la semilla de lo que hoy es Audax Club Sportivo Italiano.

La primera reunión

La primera reunión se efectuó en calle Puente 689, donde estaba ubicada la Sombrería Caffi. Allí, teniendo como asientos los mostradores de la tienda, se reunieron Ruggero Cozzi, Alberto Caffi, Amato Ruggeri, Arnaldo Antolise, Epaminondas Andreani, Zifredo Bersezio, Emilio, Octavio y Pergente Cintolesi, Enrique y Luís Dateri, Saturnino del Sante, Carlos Daveni, Mario Maglio, Albino Pagani, Arturo Podestá, Victorio Queirolo, Gerolamo Repetto, Armando Zanelli, Héctor y Rafael Zembo.

Aprobada con entusiasmo la brillante idea de Cozzi de fundar un club deportivo, de inmediato se echaron las bases de “Audax Club Sportivo Italiano”, en la vieja y amplia casona de San Isidro con Marcoleta. Audax Italiano ocupó una pequeña, modesta y oscura pieza. Era el último rincón de la casa, pero no fue inconveniente para que a fines del mismo año la verde divisa se paseara triunfante por las pistas del ciclismo chileno.

En la medida que aumentaban los triunfos, fue cada vez mayor el prestigio, lo que trajo consigo el paulatino crecimiento del número de socios que obligó a ocupar más habitaciones de la vieja casona, sobrepasando el Centro Democrático Italiano en poderío económico, en actividad y cantidad de socios.

Audax Club Ciclista Italiano poco tiempo después de su fundación, llevó al cargo del presidente al joven Alberto Caffi, quien con entusiasmo, cariño, criterio sano y justo dirigió por 23 años consecutivos a la Institución, constituyéndose en uno de los principales paladines de la grandeza siempre creciente de esta entidad deportiva.

Nace el fútbol

Ya en 1917 empezaron a formarse los primeros equipos de fútbol, que jugaban reñidos partidos a nivel local con otras instituciones. Pero con la llegada de los hermanos Domingo y Tito Frutero, entusiastas cultores de fútbol, lucharon ardorosamente por crear esta nueva rama, ya que este deporte empezaba a prender con inusitada rapidez en la juventud chilena.

A comienzo de 1922 los hermanos Frutero, encabezando un grupo de socios, le dieron forma a la rama de fútbol, que de inmediato ingresó a la Liga Metropolitana. Fue este mismo año que el novel equipo ganó el Campeonato de Santiago 1910.

En 1933, ya con el nombre de Audax Club Sportivo Italiano, formaba parte de los clubes fundadores de la Asociación Central de Fútbol de Chile.

Tres años después, en 1936, ganaba su primer título de Campeón de Chile de Fútbol, repitiendo los años 1946, 1948 y 1957. Además ha sido nueve veces vice-campeón.

El crecimiento acercaba nuevos socios y los deseos de crear nuevas disciplinas deportivas; fue así como nacieron las ramas de Esgrima, Patín, Hóckey, Motociclismo, Bochas, Automovilismo y Básquetbol.

1936 el primer grito de campeón

Este plantel era dirigido por Carlos Giúdice y las principales figuras de esté plantel eran: Luís Cabrera, Ascanio Cortes, Carlos Giúdice y Hernán Bolaños quien fue goleador ese año con 14 goles. En está campaña jugó 10 encuentros, en donde ganó 7, empató 2 y perdió sólo uno. Anotaron 38 goles y recibieron en contra 20. Audax resultó ser el equipo más goleador y el menos batido de aquel año.

El torneo de Audax es avalado por los subcampeonatos, en 1934 y 1935, tras Magallanes, que resultó ser el primer tricampeón del Fútbol Chileno.

1946 el segundo titulo audino

Con Daniel Chirinos como gran figura en el pórtico audino, Audax consiguió su segundo título. Ganó la liga con 38 puntos, dos más que su perseguidor, Magallanes. Marcó 66 goles y recibió 50.

En la zona del mediocampo Jorge Acuña, era un gran habilitador y gran colaborador con el quite. Y en la delantera Hugo Giorgi, un goleador innato, quien al año siguiente ficharía por el Bologna de Italia.

1948 campeón anticipado

Seis puntos de ventaja sacó Audax de su más cercano perseguidor en la tabla. Por lo cuál se coronó campeón tres fechas antes que terminase el torneo El plantel estaba conformado por la misma base de 1946, con Chirinos en portería, Cabrera en la defensa, Carlos Atlagich en el quite en la zona media y Ramón Vilasante, serían jugadores claves para la obtención del tercer titulo audino. Además de contar con el goleador del torneo Juan Zarate, quien anotó 22 goles.

El entrenador de este equipo era el señor Salvador Nocetti, quien años más tarde se transformó en el entrenador de la selección nacional de Chile.

1957 la última hazaña

La última vez que un plantel itálico fue campeón fue en 1957, en donde Audax finalizó primero con 34 puntos. Tres de diferencia con su más cercano perseguidor, que era la Universidad de Chile. Audax marcó 51 goles y Daniel Chirinos su portero recibió 42 en 21 partidos jugados.

El entrenador de este plantel era Ladislao Pakosdy, quien también estuvo a cargo de la selección de Chile. El plantel aún mantenía a su portero, Daniel Chirinos, quien está en la historia del plantel por ser uno de los jugadores que estuvo en 3 de los 4 títulos de Audax.

Aquel plantel estaba conformado por: Raúl Águila, Vicente Astorga, Israel Benavides, Daniel Chirinos, Conrado Comte, Luís Escobar, Sergio Espinoza, Malaquias González, Francisco Molina, Carlos Tello, Mario Torres, Adelmo Yori, Héctor Toledo y Luis Medina, entre otros.

Años difíciles

Si bien a comienzos de la década de 1950 el equipo continuó siendo un activo protagonista del campeonato, alcanzando su séptimo sub-campeonato en 1951 y el mencionado título de Campeón de 1957, su rendimiento comenzó a decaer paulatinamente hacia fines de la década. De ahí en adelante el equipo deambuló entre la mitad de la tabla y los últimos lugares, llegando a descender a la Segunda División en 1971. Recién 6 años más tarde el Audax volvería a disputar el torneo de Primera División 1977, ubicándose en el 9 lugar, de 18 equipos.

En su vuelta a la Primera División el equipo no volvería a reeditar su glorias pasadas, sin embargo, el año 1981 y gracias al esfuerzos de dirigentes y del técnico Hernán Godoy estuvieron más de diez partidos invictos en el campeonato nacional además de acceder a la final de la Copa Chile tras eliminar al Cobreloa finalista de la Copa Libertadores de América en Calama por 1-0. Lamentablemente, en la final, perdió 5-0 contra Colo-Colo. En ese equipo destacaban: "El perro" Zamorano en la defensa, Carlos Rivas como creador acompañado por el delantero mundialista Juan Carlos Letelier. Al año siguiente se contrató al "Pititore" Cabrera en reemplazo de Letelier.

Posteriormente los itálicos apenas se salvaron del descenso en 1983, gracias a que ese año no descendió ningún equipo, pues se resolvió ampliar la Primera División de 22 a 26 equipos, dividiéndose el torneo en dos zonas de 13 equipos cada una, disputándose un cuadrangular entre los dos primeros de cada zona.

Sin embargo, en 1986, con un campeonato reducido a 18 equipos, el Audax volvería a la Segunda División al resultar penúltimo, solo superando a Magallanes. Esta sería la etapa más oscura del club, e incluso en 1988 estuvieron cerca de descender a la Tercera División donde derrotó en partidos de ida y vuelta a Malleco Unido, permanecería en la Segunda División hasta 1995, donde nuevamente ascendería a Primera División.

1995 el retorno a Primera División

De la mano de Jorge Aravena, Audax consiguió su vuelta a Primera División. Con Fernando Astengo en la defensa, Fabián Vásquez en el mediocampo y Alejandro Carrasco en delantera junto a Rodrigo Delgado, Audax logró junto a Wanderers el regreso a la Primera División del fútbol chileno.

Ambas escuadras lograron el ascenso en la última fecha del torneo, partido que los enfrentaba en igualdad de puntaje. El encuentro terminó empatado sin goles y tras una serie de otros resultados, tanto Audax Italiano y Wanderers terminaron ascendiendo a la división de honor. El título se dilucidó en dos partidos extras, consiguiéndose el anhelado regreso a la Primera División.

2006-2007 con las fuerzas de un toro a las primeras participaciones internacionales

Las temporada 2006 y 2007 han sido históricas para Audax Italiano, debido a que estos planteles de la mano del técnico Raúl Toro, han sido los primeros planteles en clasificar a competencias internacionales, Copa Libertadores y Copa Sudamericana, en donde se registra sólo una derrota, frente al Necaxa en México, sobre un total de 10 partidos jugados.

Sociedad anónima deportiva

En Enero de 2007 Audax Italiano pasó a llamarse "Audax Italiano La Florida Sociedad Anónima Deportiva y Profesional.

Con este cambio se espera lograr un crecimiento en la institución y tiene como objetivo la práctica de deportes de todas sus formas, actividades de docencia, promover el esparcimiento social y cultural de sus miembros por medio de bienes inmuebles, estadios, canchas deportivas, establecimientos educacionales propios o de terceros y la construcción de los mismos para tales fines.

Uniforme y Escudo

Desde su fundación en 1922 el color predominante de la rama futbol de Audax Italiano ha sido el color verde en la camiseta y medias y el blanco en los pantalones.

El club debe sus colores a la representación de la bandera italiana, por lo que a menudo se han agregado trazos rojos y blancos a la camiseta verde para resaltar esta identificación. Si bien el uniforme del club no ha presentado mayores cambios a lo largo de su historia, en 1997 se agregó una franja horizontal blanca la que solo se mantuvo por algunos partidos.

En lo que respecta al uniforme alternativo desde sus inicios ha sido completamente blanco al cual tradicionalmente se le han agregado trazos rojos y verdes.

El escudo de Audax representa una rueda de bicicleta protegida por un águila, con el fondo de los colores nacionales de Italia, ésto porque los primeros dirigentes del club eran un grupo de amantes del ciclismo italiano que dieron inicio a este club y a su rama deportiva, lo que incluyó construir el "Stadio Italiano", utilizado hasta ahora y fiel testimonio del esforzado trabajo de sus dirigentes.

Normalmente el escudo de la institución está ubicado en la parte superior izquierda de la camiseta, aunque en algunas temporadas de la década de los 90 y en el año 2006 se situó en el centro de ésta, sobre el sponsor.

El nuevo estadio

En sus comienzos Audax Italiano tenía su propio estadio llamado "Estadio Italiano" ubicado en las calles General Saavedra con Guanaco en la actual comuna de Independencia detrás del Cementerio General, sin embargo este recinto posteriormente llevó muchos años clausurado hasta ser demolido.

Ya desde que debutó el profesionalismo en 1933 Audax utilizó su localía en los estadios Santa Laura y Nacional, ya que el Estadio Italiano de Independencia fue demolido.

Audax Italiano juega de local en el Estadio Municipal de La Florida desde 1987, recinto que es propiedad de la Municipalidad de La Florida y que se encuentra en comodato por el club desde 2005. Fue inaugurado en 1986 y tiene una capacidad de 8.500 espectadores. Se encuentra en calle Enrique Olivares 1003.

El recinto deportivo posee una superficie de pasto sintético de 10.513 m² que cumple con todos los estándares exigidos por la FIFA, lo que permite que en el futuro se puedan jugar partidos internacionales. Cuenta además con iluminación artificial.

El 9 de Diciembre de 2007 se jugó el último partido oficial antes de su remodelación para ser sede de la Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-20 de 2008 entre Audax Italiano y Cobreloa, con triunfo audino de 1-0.

Actualmente el estadio se encuentra en fase de remodelación. El proyecto presentado por la firma de arquitectos Judon & Olivos prevé una estructura de acero, hormigón y poliéster.

La capacidad será aumentada a 12.000 espectadores sentados (la FIFA no permite público de pie en los estadios que alberguen competiciones internacionales, no importando su categoría), y su estética lo integrará al barrio que lo rodea. Accesos abiertos, plazas alrededor del estadio y zonas de encuentro están previstos en su construcción.

Asimismo, el estadio tendrá estacionamientos subterráneos, convirtiéndolo en el complejo deportivo más moderno de Santiago. Sólo se conservará su actual cancha de pasto sintético, al cumplir ésta con los estándares FIFA.

Debido a la remodelación del estadio floridano, Audax Italiano hace de local durante el año 2008 en los estadios Monumental, Nacional y Santa Laura.

Fuentes consultadas:

• Wikipedia

• Fotolog “Museo de Audax Club Sportivo Italiano”

• Página web oficial del club Audax Italiano La Florida

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-Los jugadores de Nacional, si no sacan un resultado favorable, terminarán como los pilotos japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

-¿Como los Kamikazes?

-Sí, como ésos, haciéndose el harakiri.

(Breve pero didáctica charla entre el relator y el comentarista del canal Fox Sports, durante el partido disputado entre Nacional de Montevideo y Pumas de México por la Libertadores 2006)

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Si Willington Ortiz hubiera jugado el mundial de Italia 90 hubiera sido el Rey del Futbol a nivel mundial.

(EFRAÍN "El Caimán" SÁNCHEZ, ex futbolista y director técnico colombiano)

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El fútbol es el juego más sencillo del mundo.

(STEVE Mc MANAMAN, ex futbolista inglés)

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Mi cotidiano insomnio (Leonardo Favio - Argentina)


Mi cotidiano insomnio
se obstina en el misterio
de recordarme al otro
aquel que fui.

El niño que rondó algún potrero
que, seguro, ya no besa la luna.

Aún no habías nacido
y andabas en mi envidia,
como en todos los niños.

Diego,
en la callada foto
que conservo en mi cuarto
donde desguarnecido
te apoyaste en mi pecho,
vi tu desolación
de niño acorralado.

Se adivina el madero
en tu mirada tierna.
Una constelación de multitudes
te ha cercado por siempre.

Ya no tendrás olvido,
ya no tendrás descanso.

Mientras haya un planeta
en que respire un niño,
un niño habrá que sueñe
que es Diego,
y que repite los goles imposibles
de músicas y pájaros.

Diego,
no te puedo ayudar,
hoy he llorado.

(Leonardo Favio, reconocido realizador cinematográfico,
guionista, compositor, cantante y actor argentino)

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En cuestión de cábalas en el fútbol, hay miles de anécdotas, pero un caso singular le ocurrió a Jorge Valdano. Relató el caso de un adorno en su casa, un elefante de características especiales "Me remonto a mi etapa de jugador en Zaragoza. Ocurrió en un momento en que me iba muy mal, me había lesionado. Y tenía en mi casa un elefante con la trompa para abajo, que creo que había sido un regalo de mi hermano, el cual lo había visto en un negocio de Buenos Aires. Era un elefante en forma de marco, con mi foto y por eso mi hermano lo compró para mí. Hasta que una vez alguien me dijo: '¿Qué haces con un elefante con la trompa para abajo? Eso da mala suerte'. Yo no le di importancia, pero me iba peor y comencé a mirar con desconfianza al elefante.
Un día tenía un problema de pubis y me dijeron que me tenía que operar. Estaba de mal humor. En ese estado de ánimo, entré a mi casa y tiré el elefante por la ventana. Todo cambió. Mucho más tarde, cuando dirigía al Tenerife, fuimos a jugar contra Rayo Vallecano. Esa vez usé una corbata que me habían regalado y que estaba llena de elefantes. Ganábamos 2 a 0 y terminamos perdiendo 4 a 3. Miré la corbata y advertí que todos esos elefantes tenían la trompa boca abajo. Me quise morir. Después de contar esas anécdotas, empezaron a decir que era supersticioso y recibí de parte de hinchas varias corbatas con elefantes con la trompa boca arriba. Pero no soy supersticioso…"

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Él casi firma por el Middlesborough, pero le dije que Newcastle está más cerca de Londres. Afortunadamente, los futbolistas creen cosas como éstas.

(KEVIN KEEGAN, ex futbolista y director técnico inglés, sobre el fichaje de Robert Lee con las "urracas" en 1992)

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Si me lo alunan me muero...

(ANTONIO ALZAMENDI, ex futbolista uruguayo, luego del gol convertido a Alemania en el Mundial de 1986. NOTA: Antonio, cómo te lo van a "alunar" si esa selección no le hacía ni un gol al arcoiris...)

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Pedernera, el Beethoven del fútbol


El fútbol tiene memoria débil y no siempre devuelve lo mucho que le dan y permite que se pierdan en el olvido nombres de futbolistas muy grandes, que contribuyeron a la evolución y crecimiento de este deporte.

Uno de esos grandes olvidados es el argentino Adolfo Pedernera, un genio que supo adelantarse a la época que le tocó vivir y que entendió el juego como nadie lo había hecho.
En una nota que publicada en el año 2007 en la página web del prestigioso Diario “As”, de España, y firmada por Oscar García, se señala que “sus compañeros y rivales sí supieron valorar la aportación de Pedernera al fútbol y hombres como Alfredo Di Stéfano no ahorran elogios cuando hablan de Adolfo, uno de los principales referentes de La Saeta en sus comienzos en River. Rivales como el legendario capitán uruguayo Obdulio Varela también lo tenían claro: "Yo he jugado contra Pedernera, y cómo él, nadie".

Agrega el comentario que “Pedernera fue el gran ideólogo de 'La Máquina' dentro del campo, el hombre que con su calidad, inteligencia y visión de juego hizo posible que un grupo de excelentes jugadores marcara una época en la historia del fútbol, no sólo argentino, sino mundial. La paternidad de ese equipo legendario ha sido atribuida a los técnicos Renato Cesarini y Carlos Peucelle”. Cansado de la disputa, Peucelle quiso acabar con el debate muchos años después: "La Máquina de River fue un invento de doña Rosa, la madre de Adolfo Pedernera".

La casualidad, como en casi todos los aspectos de la vida, también hizo su aportación. Y es que Pedernera comenzó jugando como delantero por la izquierda, pero el excelente marcaje al que le sometió en dos ocasiones Ignacio Díaz, defensa de San Lorenzo, motivó que retrasara su posición.

García también dice en su nota que "así, actuando como un moderno mediapunta, más que como delantero centro, se convirtió en el generador de todas las acciones ofensivas de River. Sus magníficas cualidades hicieron de él un futbolista ideal para ese puesto y sus excelentes pases encontraron en Ángel Labruna el mejor destinatario posible".

La perfección que alcanzó aquel bloque la trató de explicar el propio Adolfo: "En la práctica nosotros hacíamos una WM, con Moreno, yo, Rodolfi y Ramos en los cuatro vértices de lo que se llamaba el cuadrado mágico. Pero lo fundamental de ese equipo era que cubríamos todos los sectores de la cancha moviéndonos con permanentes cambios de puesto". Eran los años 40 y el fútbol total había llegado a este juego. Y no sólo había llegado, sino que bajo el liderazgo que ejercía Pedernera era interpretado a la perfección.

Famosos, ricos y admirados, en aquella época la presencia de los futbolistas también era requerida en los principales círculos sociales. Pedernera recurría a la ironía para justificar la fama de mujeriegos que les acompañaba: "No es cierto que anduviéramos por ahí corriendo mujeres. Nosotros no las corríamos: ellas se dejaban agarrar".

Conocido como El Beethoven del fútbol, El Gardel del fútbol o El Maestro, Pedernera jugó posteriormente en Millonarios de Bogotá, donde se reunió con Pipo Rossi y Di Stéfano para hacer historia en el fútbol colombiano con un equipo que alcanzó tal grado de brillantez que fue conocido como "El Ballet Azul".

Se retiró en Huracán e inició entonces su trayectoria como técnico. Dirigió a Independiente, América de Cali, Colombia, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Boca Juniors, Quilmes, Independiente y Argentina, con la que fracasó en su intento de clasificarla para el Mundial ’70.

Fallecido en Mayo de 1995, pocos meses antes transmitió la principal diferencia que veía entre el fútbol de su época y el actual: "Ya no existe la bohemia de antes. Hoy el mensaje es más claro: si ganas, sirves; si pierdes, no".

"Ojalá hubiera muchos Pedernera" (por Alejandro Dolina)

La palabra código no me gusta mucho, porque uno enseguida la puede asociar a la mafia. Pero, de todas maneras, creo que algunos están bien. Son una especie de lealtad de discreción.

El código parece algo corporativo. Muchas veces conviene no decir ciertas cosas. Cuando uno va a criticar a una persona pone todo en la balanza. Si es buen tipo, si se mandó alguna macana, en fin. Para criticar hay tiempo. Entonces es bueno reflexionar antes de abrir la boca. Uno no puede actuar como un fiscal.

En el caso de los entrenadores que acusan a los que trabajaron antes, hay que ser pensantes y tener en cuenta que no hubo una “botoneada” directa. No es para tanto. Ellos necesitan dar una respuesta ante un público que no admite el fracaso. Tienen muchas presiones, se sienten perseguidos. Los entiendo.

¿Si yo hubiera hecho lo mismo? Hay que estar en un lugar, en una posición para poder decir u opinar. A mi no me gusta decir que en lugar de tal tipo yo no haría lo mismo. Es una cuestión de principios. Por ejemplo, yo jamás digo que nunca haría un programa de concursos, con premios y esas cosas que se hacen a menudo. Hoy por suerte me va bien y tengo trabajo. Pero si en el futuro lo necesito, quizás lo tenga que realizar.

Un tipo con códigos fue Adolfo Pedernera, una persona que mantenía sus conductas. Pero claro, estamos hablando de un fuera de serie. Un tipo como los que no hay. Ojalá hubiera muchos Pedernera. El sostenía todo lo que decía con sus actos y jamás te iba a dejar a mitad de camino, pero no todos pueden ser Pedernera.

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El ex árbitro argentino Arturo Andrés Ithurralde contó que en ocasión de expulsar a un jugador de la cancha, durante el Torneo Metropolitano de 1981, que tuviera como Campeón a Boca Juniors, dirigido por Silvio Marzolini y con incorporaciones de gran nivel como Diego Armando Maradona y Miguel Ángel Brindisi, un futbolista se le acercó recordándole que "hace poco viajamos en el mismo avión a Montevideo, no me puede hacer esto, don Arturo". Y el árbitro, recordando el viaje en cuestión, le contestó: Es cierto, a Montevideo viajamos juntos, ¡pero al vestuario se va solito!

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